El futuro del PRI en los bienes raíces
Hace algunos años, cuando la soberbia universitaria y la falta de actividades en la Cámara de Diputados (nótese el "gran trabajo legislativo" que se ha realizado en el sexenio) eran los ejes motores de mi vida, me vi en la necesidad de buscar otras diligencias para matar el tiempo libre (dicen que gracias a los tiempos muertos que generó el gobierno de Fox, ahora existe un partido político llamado "Nueva Alianza", vayan a saber si es cierto); finalmente, y después de una búsqueda corta, se me presentó la oportunidad de escribir en un periódico de circulación nacional, en una sección sobre análisis político.
La pluma afilada y los argumentos de "rational choice" danzaban gozosos entre las líneas agrestes de mis quejas contra el ahora presidente de Colombia, Álvaro Uribe, o sobre la siempre culposa y calenturienta de Rosario Robles, en fin, me divertía, es cierto, pero con el paso de los años me di cuenta de lo absolutamente intrascendete que resultaba mi agudeza intelectual y la parafernalia de mi sintaxis.
Después de percatarme de esas sutilezas, decidí, por bien propio y por los pocos lectores de periódicos que existen en México, que lo mejor era dejar el tablero de la computadora a un lado y hartar a mis amigos (que para eso están) con mis conjeturas de política nacional e internacional, y dejar de hacer "el oso" domingo, tras domingo.
Sin embargo, y faltando a mi palabra, el 20 de octubre, me vi en la NECESIDAD de plasmar algunas líneas en torno a la dimisión de Arturo Montiel, pre candidato del PRI para la elección a presidente del 2006, y de ahí las noticias no pararon hasta hace un par de semanas.
Cuando empezó a correr el rumor de que Arturo Montiel se bajaba de la contienda, era casi la una de la tarde; la ansiedad por saber si aquello era cierto, se fue incrementando conforme pasaban los minutos, de tal suerte que me deshice la manicura que me acababa de hacer una semana atrás (eso, evidentemente, es una historia que contaré en otra ocasión).
Tomé el teléfono y le marqué a todos los conocidos priistas que tengo, así como a todos los cuates allegados a priistas y a todos los que trabajan en medios de comunicación (por más que uno lo intente, nunca se puede confiar en que el "güey más cagado de la fiesta" sale con la pendejada de pertenecer al PRI, en fin, eso también es arena de otro costal).
Nadie respondía mis preguntas, la incertidumbre era la misma, hasta que, con un golpe de suerte, pude hablar con una amiga que trabaja para una televisora. Era cierto, Arturo Montiel, el mismísimo ex gobernador del estado más importante del país, iba a declarar en conferencia de prensa que "se le había achicado el área" y que mejor ahí dejaba las cosas, argumentando que su decisión estaba fincada en el bien de su partido, de la democracia, de sus cuentas de banco y de su vieja chichona (eso último, no lo dijo, pero lo pensó, estoy segura).
Cuando supe aquello, mi cabeza se atiborró de mil conjeturas que he de plasmar sin ton ni son en los siguientes párrafos. Primero, la teoría de que, como suelen actuar los priistas, toda la elección era una "puesta en escena" en la que ya se tenía negociado el triunfo de Madrazo.
En un principio me pareció ridícula esa opción dados los números que se manejaban en varias encuestas serias a nivel nacional, Montiel había conseguido la posibilidad de ganarle la partida a Madrazo, no veo cómo alguien iba a querer perder esa oportunidad, tu nombre encabezando las boletas por el Revolucionario Institucional (para cualquier priista debe ser la culminación de años de "chaquetas" en las que soñaban con acariciarse la verga con la banda presidencial). No obstante, a don Montiel ya lo tenían del cogote, una isla y como 80 casas en propiedad de él, su esposa, sus hijos y hasta su chacha, evidenciaban el desvío de recursos que, con gran maestría, ha ejercido durante toda su vida el oriundo de Atlacomulco; seguro desde que le daban su domingo se clavaba una parte de la mesada de sus hermanos o algo por el estilo.
Pero el show apenas comenzaba a tomar forma, Montiel se bajó de la contienda, y un don nadie llamado Everardo Moreno compitió con Madrazo por la candidatura del Revolucionario Institucional.
Fue entonces cuando escuché el rumor de que la teacher le iba a financiar un acarreo marca ACME al señor Everardo, nomás pa´ meterle un sustito a Madrazo, en lo que le preparaba la gran madrina (disculparán la ausencia de la palabra “madriza” pero no nos vayamos a confundir y piensen en la difunta madre del candidato o algo por el estilo) mediática que, en estos días, acaba de comenzar.
Llegó la elección y los rumores se acallaron, la maestra no perdió el tiempo con nimiedades y ROMA (como lo llaman algunos de sus achichincles de la campaña) ganó la interna con un poco más del 90% de los votos, en una elección con un nivel de participación francamente ridículo.
Total que ahí andaba el susodicho triunfador de la interna, feliz y contento mostrando el acta que lo acreditaba como candidato oficial del partido ex oficial, cuando santos recorcholis Batman, que la teacher le aplica un periodicazazazo: que don Roberto pasa sus vacaciones en un departamentito en Miami, en un multifamiliar región 1 en el que comparte el mantenimiento y la cuota de la “bomba de agua” con Pau Rubio (que dicho sea de paso, le debe un varísimo a Hacienda, ojalá no le pase lo que a Laureano Brizuela) y Missy Elliot (para más información visiten la nota de Lady Liosa http://politica-ficcion.blogspot.com/ ).
Por si fuera poco, al día siguiente aparece otro súper cachetón: ROMA adquirió un departamento en Santa Fe con valor de cuatro millones y medio de pesos por la ínfima cifra de trescientos mil pesos. Ahora bien, si me lo permiten, quisiera decir que en una de esas lo que pasa es que este tabasqueño le sabe a la onda de las bienes raíces, sabe comprar pues, y uno que es medio pendejo, se angustia porque no puede dar el enganche para un depa del Infonavit en la Colonia Obrera. Yo propongo que si el señor Madrazo pierde la presidencia se asocie con Montiel y se dediquen al negocio de bienes raíces, al fin que uno ya tiene legitimidad de encontrar el mejor lugar por el menor precio posible, y el otro, no sé, ha comprado casas e islas a lo largo de su vida, seguro algún conocimiento ha adquirido a través de ser comprador compulsivo de bienes raíces, y ¿quién sabe? con un poco de suerte se llevan a todo el PRI con ellos, forman la empresa de bienes raíces transnacional y exótica más importante del mundo y dejan de chingar la marrana y de vivir del erario público.