Descubrí a los Killers el año pasado de manera completamente fortuita. Creo que fue lo único positivo que salió del aciago aunque redituable verano que pasé en Washington, y con seguridad fué la única cosa que hice que no generó mal karma ni me dejó con saldo negativo ante las agencias que ejercen la facultad de la venganza amatoria. Pero bueno, eso no está ni aquí ni allí, ni forma parte sustantiva de cómo fue que conocí a los Killers.
Los escuché por primera vez en una tienda en Washington, entre fotos y revistas, camisetas CDs y jeans. Con abulia sabatina levantaba la ropa más por respecto al ritual del consumidor y su tienda que por ganas reales de comprar nada. Y ahí estaban. Saliendo de las bocinas y engañándome como a un chino, haciéndome creer que su canción, Mr. Brightside era un himno indie-electrónico de felicidad. Han oído la canción con seguridad. La voz clara y juvenil, los arreglos electrónicos y la batería y guitarras eléctricas que parecen hacer énfasis en el hecho de que esto es en efecto rock and roll. Indie, happy wanna be brit pop post electrónico, más relacionado con New Order y Depeche y quizás con un David Bowie que amaneció de buenas, pero rock and roll al fin y al cabo. Le pregunté a la cajera que puso sus ojos azules en blanco y a su vez le preguntó a un asociado de ventas: ¿Tú sabes quienes son éstos? Este güey quiere saber...El otro se rascó sus piercings, jaló el que tenía en el párpado y concluyó triunfante: Son los Killers . Acaban de sacar ese disco, dude . Yo quedé prendado de la banda, aunque no fue sino hasta el final del verano que me compré el disco, con el corazón en la manga, una trampa en mi casa, una piel perdida en México y otra en el Ecuador. Aún en ese momento seguí pensando que lo único que me podía hacer feliz era la canción, y la consumí con regularidad de junkie.
Qué iba a saber yo la trampa que el destino me tendía. Mr. Brightside es un himno, sí, pero es un himno al “ya me jodieron”. Un himno al "¿!¿qué chingados hace ese güey besando a mi vieja ?!?" Al final del día, su descubrimiento me empujó hacia adelante en mi evolución musical retrasada, y me permitió apreciar adecuadamente (cuando me los presentaron) a Franz Ferdinand , a The Postal Service y a Snow Patrol , además de darme un buen soundtrack para el semestre pasado, pero ¡carajo! Para cuando me di cuenta que la rola se trata de un güey cuya vieja es besada y amasada y encuerada por otro güey, yo ya no tenía ni piel , ni novia, ni amigas ni nada, y pasé el resto de ese semestre agazapado en mi casa, esperando que los karma cobradores vinieran a hacer efectiva su factura. Me cae que si fuera gringo, demandaba a los Killers . Por falsos profetas.
En fin. Creo que no estaría de más que en los libritos que vienen en los discos compactos vinieran etiquetas de advertencia: Esta canción suena feliz, pero es traicionera. Esta canción es lánguida, pero bien que sirve para que la morra suelte. Esta canción lo piensa usar a usted como a un pelele. Cosas por el estilo.