Tengo insomnio. Bueno, no estoy seguro de tener insomnio, lo que si tengo es un desorden del sueño que me impide ir dormir a una hora decente; como consecuencia lógica es casi imposible despertar al día siguiente en un momento razonable de la mañana, lo que me convierte en un candidato poco apetecible en el mercado laboral.
Mis noches buscando el descanso reparador me han llevado a hacer cosas que jamás pensé que haría. He pasado horas acompañando a Heidegger en su búsqueda por responder a la pregunta que interroga por el ser, he descubierto la delicia que es escuchar a Everything but the girl en la madrugada, he llevado al Barcelona de Ronaldinho a ganar la Champions League en la Playstation y en otras ocasiones, no tantas como quisiera, he buscado el cansancio absoluto a través del ejercicio aeróbico más reconfortante del mundo, o sea, ese que no se puede hacer sólo.
En los últimos días he decidido atraer a Morfeo a mi casa iluminado por fluorescencia pálida y azulada de una pantalla de 21 pulgadas insuflada de vida por un receptor de Sky. Las cosas que uno puede ver en la noche en la tele pueden ser bastante sorprendentes. Hay un canal dedicado a los deportes mexicanos que es en si un homenaje al humor involuntario. Ahí descubrí que existe una liga mexicana de basketbol y vi un partido de waterpolo femenil entre la UNAM y el Sindicato de trabajadoras del IMSS.
En esos desvelos he aprendido mucho de la vida animal gracias a una más o menos copiosa selección de documentales repartidos en distintos canales. Es en uno de estos donde descubrí ese trabajo con el que inauguro esta serie sobre las chambas que no quiero hacer nunca en la vida.
Un entomólogo estudia los insectos, siempre he pensado que se debe tener un mucho de freak para dedicarse al estudio de los insectos no importa cuan fascinantes puedan parecerle a algunos. Un forense, bueno, un forense ya saben lo que hace abre cuerpos para descubrir las causas de la muerte de lo que antes era gente y en algún momento dejó de serlo.
Un entomólogo forense se encarga de ayudar en las investigaciones de la policía analizando a los insectos que se encuentran en los cuerpos en descomposición para tratar de indagar las causas de la muerte. Es decir, recolecta a las moscas, larvas y escarabajos que están comiéndose a lo que previamente había sido un cristiano para saber hace cuanto fue asesinado; estudia las cacas de los escarabajos para determinar si el sujeto había consumido drogas o no.
No lo sé, no me importa cuanto paguen, juro que nunca, nunca, nunca me voy a dedicar a eso.